sábado

UN EXTRAÑO POEMA A TU OLVIDO







La ciudad

ya no es esa absurda

tentación que resbala

desde mis manos

para entender que la culpa,

la misma culpa de cada día,

es la pincelada

que se descubre el rostro

que nos regala una sonrisa,

porque escapar

sin tu abrazo de despedida

es la nostalgia que se adueña

de mis instintos,

por ello regreso al desdén,

por eso quieren escapar de mis manos

las tentaciones sin mostrar el asombro esperado,

sin esas palabras casuales que fueron escritas

para ocultar las lagrimas más secretas,

las lágrimas que corrompen el alma

con su humedad taladrante.


No sé dónde puedo esconder mi culpa,

sellar mi rostro con esas piedras

que fueron robadas al tiempo,

con esa tempestad

que nunca pudo llegar a su destino

por el pecado de las mariposas,

el mismo pecado que siempre

permanece en el amarillo de sus gestos.


No puedo sentarme en esa palabra,

esperar tu sonrisa más inesperada

para caminar desnudo por esos rincones

tan ocultos de tu alma.


No puedo porque escapas,

nunca estás en mi recuerdo más lejano,

en mi sombra, en esa tarde

donde siempre esperabas mi recuerdo.


No puedo llegar a ti no estamos

para descubrir cual será esa palabra mágica

que impida esa fuga por las calles

abandonadas de la nostalgia.


Hoy no puedo escribirte

a través de las caricias,

a lo lejos una antigua tormenta

regresa a destruir las pocas casas

que han quedado en el recuerdo.


1 comentarios:

georgina miguez lima dijo...

A veces la ciudad nos regala una sonrisa de asombro cuando las tardes de amor sólo quedan en las nostalgias y en las lágrimas del pecado, son culpables los amantes, no encuentran la palabra mágica que libere al alma y aparezcan las sonrisas inesperadas que den paso a los recuerdos para encontrar los rincones más ocultos de las amor...felicidades.

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